El destino, las cartas y un corte de pelo.

Hace un mes, una mujer de pelo rizado, sonrisa extraviada y mirada perdida me echó las cartas. No sé si creer en esas cosas, porque mi yo racional me indica que ver el futuro a través de una baraja (aunque sea de poker) es imposible, pero mi yo místico me dice que “las meigas, haberlas haylas”. Así que allí estaba yo, circunspecta, sin saber qué decir o hacia dónde mirar.

Las cartas decían cosas que encajaban, aunque supongo que le podrían haber encajado a cualquiera. Pero curiosamente me quedé sorprendida con dos interpretaciones que hizo la pitonisaquiromantica. 1. Que estaba buscando la estabilidad, y que la encontraría, y 2. que esa chica que ama más el campo que la ciudad, y que preferiría perderse entre los árboles, en lugar de en el asfalto, haría un viaje e iniciaría una convivencia.

La mujer acertó de lleno. En casi todo, pero sobre todo en eso. Lo que dijo en general era más o menos bueno, pero me parece que no quiero volver a vivir una experiencia de este tipo.  Aunque crea que hay un destino más o menos escrito, me gusta pensar que nosotros también determinamos una parte de ese destino.

Respecto a lo de la estabilidad, ¿quién no la busca continuamente? El otro día leí, que Paulo Coelho decía algo así como que, quién se encuentra perdido y encuentro pronto su camino, volverá a perderse. Así que vamos a darle tiempo a esa búsqueda. Habrá que hacer uso de mapas, brújulas, y por qué no de GPS.

El miércoles pasado me corté el pelo. Mi ya largo cabello negro, ha dado paso a una corta melena estilo paje. No sé si esto entraba dentro de los planes que las cartas tenían trazados para mí.

He vuelto. L.

Publicado en on Septiembre 1, 2009 at 8:07 pm Comentarios (2)

Rindiendo cuentas

Estos días me he dado cuenta de varias cosas. La más importante, es que en Madrid me siento anónima. Siento que puedo caminar por la calle sin encontrar a nadie conocido, coger el metro sin ver a viejos compañeros, o ir al supermercado sin tropezar con la vecina del cuarto… No es que en mi ciudad de origen me persiga nadie o deba de ocultarme. Tampoco me siento como Angelina Jolie, asediada por cientos de paparazzis. Es simplemente la certeza de que aquí puedo ser yo misma, porque nadie va a juzgarme.

Cuando te pasas la vida rindiendo cuentas a los demás, llega un momento en el que te olvidas de ti mismo. Recuperar la esencia de nuestra vida y empezar a pensar en el ego es vital. Algunos se pasan la vida yo, mi, me, conmigo. Otros nos convertimos en los bomberos que apagan todos los fuegos. Y claro, a fuerza de apagar, acabas quemado. Sobre todo, porque tu fuego no lo apaga nadie.

Yo me siento cansada, mayor… En definitiva, gastada. Es curioso, la gente dice que soy joven y yo me veo vieja. Sufrir pasa factura. Pero voy a empezar a pensar en el ego, en mi yo descuidado y desatendido. A ver si lo lleno de ilusión, le insuflo ánimo, y le planteo nuevos retos. Así quizá le devuelva la juventud perdida. Próxima parada: yo, mi, me conmigo.

PD: Nada es lo mejor que me ha pasado en la vida. Nada es lo peor que he vivido. La vida trae sorpresas.

Publicado en on Agosto 4, 2009 at 11:45 pm Comentarios (2)
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En el espejo

Cuando me miro en el espejo no me reconozco. No veo mis ojos, mis labios o mi rostro. Veo una sombra, veo las ramas de los árboles, las pestañas largas, a los gatos ahogándose en el estanque.

Cuando me miro en el espejo me duele el alma, las uñas de los piés y el silencio de callarme. La habitación se vuelve roja con la luz de la calle, y las cortinas esconden un mundo que no acaba de gustarme.

L.

Publicado en on Abril 18, 2009 at 1:42 pm Comentarios (2)

Resumen

Al final nos vimos, yo más morena, y tú igual que siempre. Y efectivamente cayó el mito y el dios se hizo hombre. Fue una noche extraña porque estaba nerviosa y tenía miedo de levantar polvo a mi alrededor, pero todo transcurrió como debía y acabamos hablando del pasado y riendo.

Supongo que espero más que tú de esto. Esperaba encontrar un amigo pero creo que tú preferirás las visitas de médico. Bueno ya sabes, cosas de mi inocencia. O que quizá tú nunca has tenido amigas. Deseo que disfrutaras de lo que te di. En el fondo es cierto que soy un poco madre… pero no puedo evitarlo, soy hermana mayor y me gusta dar de comer a los recuerdos.

En fin, ¿recuerdas que te hablé de mis dudas? Siguen existiendo pero alimentan una relación basada en el misterio. A ti te descifré y al príncipe no consigo entenderlo. Así que sigo buscando, porque sé que algún día rozaré su corazón con la yema de mis dedos. Mientras, su sonrisa me deshace cada vez que pienso -no te entiendo-.

P.D: No sé si esto era lo que esperabas, no sé que pensabas. Te debo una cena y tú me debes un paseo. Suerte y ánimo, pequeño.

Publicado en on Noviembre 28, 2008 at 1:51 am Dejar un comentario
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Daruma y la flor de loto

No puedo dormir y…

  • ¿Que llegará antes… pintarle el otro ojo a Daruma o tatuarme la flor de loto? En cualquier caso, ocurra lo que ocurra, significará que he subido otro peldaño y no me he caido.
  • Releyendo cosas que escribí… La vida es un juego y lo importante no es ganar sino ser el que mejor ha jugado.
  • Hoy me han dicho… Lo que te he comprado te aclarará mis intenciones hacia ti.
  • Tengo los dedos manchados de pintura. Estoy pintando un hada (Flower Fairies).
  • ¿Qué preferís varios polvos cortos o uno muy largo e intenso? Conversación alrededor de la mesa.

-Twitter Mix -

Publicado en on Noviembre 13, 2008 at 3:25 am Comentarios (3)
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Las dos caras del “amor”

  1. Con las manos despintadas acaricio tu cuerpo y quiero que despiertes de ese sueño que te mantiene en silencio. Cuando duermes en mi cama te siento de nuevo. Espero a que me abraces, a que me beses y me digas que estoy preciosa cuando duermo.

  2. A veces haces daño sin pretenderlo, a veces rompes las cosas más bonitas y frágiles del mundo. Cuando te das cuenta del daño que has causado, te sientes lleno de tristeza y tratas de recomponer los pedazos, intentando que el sol vuelva a brillar de nuevo.

Publicado en on Julio 21, 2008 at 7:57 am Dejar un comentario
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Balance semanal: desequilibrio y trastornos alimentarios

La semana que concluyó ayer ha sido de lo más interesante. Han hecho mil y una definiciones de mi persona. Me han dicho que soy inestable, una desequilabrada. Que soy tierna y que estoy confundida, enamorada. Me han dicho que soy normal pero que tengo dudas, que lo que llevo escrito en la espalda es barato… Que soy una loquita, una chica atrevida…

Y la pregunta es qué tanto por ciento de todo esto es verdad. ¿Se corresponde la imagen que yo tengo de misma con la que proyecto y perciben los demás?

Desequilibrado, desequilibrada: La RAE dice que es aquel que tiene falta de sensatez y cordura, llegando a parecer loco a veces. Desequilibrada… ¿Y eso lo digo yo de mi misma? Buena definición de lo que soy. Pero es una definición irónica, es un adjetivo que me permite reirme de mí.

Loca, no. No estoy loca. Pero aún así ¿no es este un mundo de locos? ¿Sensata? Creo que sí. Realmente el adjetivo que mejor me define es impulsiva.

¿Por qué desequilibrada? ¿Por qué digo a veces que soy una desequilibrada? Supongo que porqué durante un tiempo estuve en tratamiento con una psiquiatra y una psicóloga. Pero no porque me faltara cordura o sensatez, si no porque me faltaba autoestima.

Creo que este es uno de los pocos post reflexivo personales que no sólo sirven para que vomite todo lo que bulle en mi cabeza. Este es un post para alertar, para dar ánimo, esperanza.

Con 17 años empecé a vomitar lo que comía. Sentía mucha presión por los estudios, por lo que se esperaba de mí, a pesar de tener unas notas increibles. Y además no me sentía bien con mi peso aunque estaba delgada.

Estuve alternando episodios de bulimia con anorexia hasta los 19 años. Y entonces decidí que necesitaba ayuda. La universidad, dejar el colegio… Iniciar una nueva etapa me daba miedo, y eso acrecentó mis problemas con la alimentación hasta que dije basta.

Y así empecé una terapia. Y puedo decir que la medicación no fue lo que más me ayudó. Fue hablar, entender, empezar a quererme tal como soy. Yo fui la que pidió ayuda, consciente de que caminaba por el filo de una navaja de hoja muy afilada.

Pero hoy, desequilibrada, no. Valiente, no sé. ¿Atrevida? Quizá. Lo que sé es que desde entonces trato de superar mis temores. Tenía miedo a la gente, era tímida y empecé a hacer teatro, a ir a clases de pintura… Tenía miedo de enfrentarme a los demás y ahora ya no lo tengo. Pensaba que no podría acabar un proyecto y conseguí terminar la carrera. Pensaba que no sería capaz de dejar mi casa y ahora vivo sóla en la capital y estoy acabando un master.

No quiero que nadie más menoscabe mi persona. Yo sé lo que valgo. He oido demasiadas veces que no servía para nada. Ya no me lo creo. La autoestima es algo que debería trabajarse más, debería haber una asignatura que se llamara así en los colegios. De la bulimía se puede salir. Yo sigo intentándolo todos los días. Cuando vine a vivir a Madrid, mi mayor miedo era descontrolarme con la comida, pero de momento no va mal la cosa. La comida es placer, es alimento, no es castigo.

El proposito de este balance semanal es seguir intentando sobrevivir a pesar de lo que digan. Tengo bastantes cosas claras y una de ellas es que no dejaré de luchar. Soy lo que soy.

De Nietzsche y de Muse…

Creo que esto no va bien. He vuelto a las andadas, al desequilibrio, al camino equivocado. He vuelto a perderme por la senda del amor y del desamor. A los celos, a la indiferencia, al despecho, al dolor y a todas esas sensaciones y sentimientos que me atormentan y no me dejan pensar con claridad. He vuelto a escuchar Muse y eso no es bueno porque Muse me trae recuerdos. Recuerdos de otras heridas, de dolores pasados pero también de horas de sueño, de momentos compartiendo humo y de noches de sábado.

“Creo que me estoy ahogando, asfixiada. Quiero romper el hechizo que has creado. Eres algo hermoso, una contradicción. Y nuestro tiempo se acaba”.

El sábado conocí a alguien que me dijo que lo que llevo tatuado en la espalda es filosofía barata. Es posible. Quizá sí, o quizá no. “Lo que no me mata me fortalece” me recuerda que nada ha sido fácil, que los ríos de mi vida han estado turbios y embravecidos mucho tiempo. Me recuerda que a pesar de que a veces no era capaz de ver luz al final de mi tunel, siempre he encontrado el interruptor. Y así llevo 27 años, demostrándome a mi misma y al mundo que efectivamente si la tormenta no ha hundido mi barco al menos me ha enseñado algo.

Eso sí, soy humana y cometo errores, y a pesar de las cosas aprendidas a veces sigo cayendo. Quiero pensar que este dolor que me atenaza no me va a matar, simplemente me hará cambiar. Me hará un poco más sabia y más fuerte.

Publicado en on Mayo 27, 2008 at 11:21 am Comentarios (6)
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Inocencia

Ayer cuando volvía a casa, el metro iba como casi siempre, atestado de gente. La verdad es que me fijo mucho en quien viaja a mi alrededor. Suelen ser personas de gesto cansado, absortas en un libro, encerradas en la música, perdidas en sus pensamientos. Cuando faltaban pocas paradas para llegar a mi destino entró una chica negra. Empujaba un carrito en el que iba una niña, probablemente su hija, vestida de chulapa. La verdad es que era muy graciosa. Tenía unos preciosos y grandes ojos oscuros y en el pelo llevaba enganchada una enorme rosa roja. La niña miraba aquí y allá con inquietud. A veces, me pregunto cómo será observarlo todo desde la perspectiva de un niño, desde su altura. ¡Todo parece tan grande y nosotros tan pequeños!

Pero lo que quería contar, lo que me llamó la atención fueron esos ojos oscuros, inocentes, curiosos, risueños…. Pensé que es triste no ser consciente durante la infancia de lo valiosa que es esa mirada, de lo especiales que somos: puros, confiados, felices, deseosos de conocer lo nuevo. Y luego crecemos, y nos damos cuenta de lo sencillo que era todo cuando eramos pequeños. Claro que nuestra vuelta al pasado, nuestro flashback lo hacemos siendo adultos y no recordamos que de niños, lo que hoy es muy fácil entonces suponía un problema. Aprender a atarme los cordones fue un gran reto. Lo que está claro es que nuestro mundo funcionaría mejor si de vez en cuando, lo miráramos con los ojos de los más pequeños.

Publicado en on Mayo 16, 2008 at 12:25 am Dejar un comentario