Al final nos vimos, yo más morena, y tú igual que siempre. Y efectivamente cayó el mito y el dios se hizo hombre. Fue una noche extraña porque estaba nerviosa y tenía miedo de levantar polvo a mi alrededor, pero todo transcurrió como debía y acabamos hablando del pasado y riendo.
Supongo que espero más que tú de esto. Esperaba encontrar un amigo pero creo que tú preferirás las visitas de médico. Bueno ya sabes, cosas de mi inocencia. O que quizá tú nunca has tenido amigas. Deseo que disfrutaras de lo que te di. En el fondo es cierto que soy un poco madre… pero no puedo evitarlo, soy hermana mayor y me gusta dar de comer a los recuerdos.
En fin, ¿recuerdas que te hablé de mis dudas? Siguen existiendo pero alimentan una relación basada en el misterio. A ti te descifré y al príncipe no consigo entenderlo. Así que sigo buscando, porque sé que algún día rozaré su corazón con la yema de mis dedos. Mientras, su sonrisa me deshace cada vez que pienso -no te entiendo-.
P.D: No sé si esto era lo que esperabas, no sé que pensabas. Te debo una cena y tú me debes un paseo. Suerte y ánimo, pequeño.